La campaña electoral del 9-M sirvió para que Rajoy dejara clara la posición de su partido en relación con el trasvase del Ebro. Pizarro le había exigido que borrara de su programa electoral cualquier referencia al trasvase. El PP de Aragón cerró filas y le dijo a Rajoy lo que ya sabía. Y Rajoy decidió que era el momento de cambiar su discurso, quizás porque pensaba que ganarían de gorra. Cuando vino a Valencia no dijo ni media del trasvase. González Pons encajó el asunto con una sonrisa, quizás porque pensaba que sería el portavoz. Estaba contento. Y comenzó a practicar, anunciando que el manual del candidato sí lo recogía. Vamos, que tenían un manual que instaba a los candidatos a decir lo que no estaba en el programa. Cuestión de estrategia, que para el PP no tiene nada que ver con los programas, supongo.
Quitaron el trasvase de su programa porque pensaban que ganarían las elecciones: habían hecho hasta gorras conmemorativas del triunfo de Rajoy. Estaban preparados para ganar las elecciones, por lo que tenían que dejar claro que no ejecutarían el travase que habían exigido durante cuatro años. Su argumento era la defensa del pacto de Aragón. Todos contentos, incluido el futuro portavoz, porque la niña de Rajoy sería Ministra.

Pero no ganaron. Ahora ya no tienen ese problema: exigen a Zapatero que haga lo que ellos mismos, mientras encargaban sus gorras, dijeron que no harían. Ahora esconden su programa de gobierno como esconden sus gorras azulillas, las que pensaban sacar con el cava del 9-M. Yo la mía me la encontré en Requena. No me la dio la niña de Rajoy, la han hecho portavoz en vez de Ministra. Pero seguro que tiene una igual.










Qué fuerte, cuánto dinero se habrán gastado en esas gorras para “por si acaso” las utilizaban?? Porque habrían empapelado la Comunidad, pero es que no han ganado, ¿se habrán dado cuenta, o seguiremos como estos cuatro años atrás? Ya veo como se gastan el dinero y el tiempo, en cosas inservibles. Lo peor es que también me gstan la paciencia.