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El crimen perfecto

In Economía y Empleo, Unión Europea on 10 Junio, 2008 por Víctor Jiménez Etiquetado: , , ,

Cuando Peter Singer preconizó el fin de las metas de la izquierda -Mayo 2008- probablemente no conocía el proyecto de reforma de la directiva del tiempo de trabajo que han aprobado hace unas horas los Ministros de Trabajo de la UE. Lo han catapultado desde Bruselas a las primeras de toda Europa con un nombre en inglés, “Opting Out”, pese a que han sido los Gobiernos Italiano y Francés quienes han desbloqueado el veto que venían ejerciendo a la medida. Tal vez el préstamo le confiere al término una fisonomía más amable que la que nos brinda su traducción al castellano. Podrían haberlo llamado “vete cuando quieras”. Por ejemplo, antes de firmar el contrato laboral de 60 horas. Una delicada muestra de sensibilidad social a la que el Gobierno de España se opone.

La iniciativa supondrá en la práctica -todavía tiene que aprobarla la mayoría conservadora del Parlamento Europeo- la posibilidad de pactar individualmente con el empleador la duración de la jornada de trabajo, pudiendo ésta llegar hasta las 60 horas semanales (65 para los médicos). Los trabajadores europeos pagarán así la factura de la moderación del crecimiento económico que tiene entre sus principales causas la ralentización de la economía USA. Por cierto, la ciudad de Birmingham, en el Estado de Alabama, acaba de aprobar la jornada de trabajo de cuatro días (en vigor a partir del 1 de julio) para sus 2.400 empleados municipales, y la ampliará en 2009 a sus cerca de 1.000 policías y bomberos. Se trata de una medida de reducción del consumo energético.

Los expertos que aconsejan reducir las jornadas laborales para incrementar la competitividad en las empresas son legión. La conciliación de la vida laboral y la vida familiar exige un compromiso serio de todos los agentes sociales. Un compromiso con la flexibilización del tiempo de trabajo, obviamente, no con su edurecimiento. Y no es descabellado pensar que la medida hará crecer la tasa de desempleo en toda la Unión.

La ocurrencia no deja de ser de otro mundo. Pensar que el mercado laboral de la Unión Europea deba flexibilizarse concediendo al empleador la posibilidad de obligar -con igual salario- a sus trabajadores a ampliar sus jornadas laborales de manera individual es sencillamente inadmisible. Para eso están los convenios colectivos y los sindicatos. Es mucho más que un retroceso en la Agenda Social Europa: es un ataque a la primera línea de flotación de los derechos de los trabajadores de toda Europa. Un crimen que se comete cuando la tasa de paro de la UE ampliada se sitúa en el 9% y un mes después de que la Comisión Europea baje hasta el 1,7% la tasa de crecimiento prevista para 2008.

Una respuesta para “El crimen perfecto”

  1. [...] recomano un article que acabo de llegir al bloc de Victor Jimenez [...]

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